lunes, 31 de marzo de 2014

Planking, el arte también paraliza



Por: Ricardo Guerrero
"Hay muchas maravillas en el mundo, pero nada es más admirable que el hombre” Sófocles

De todas las cosas que tenemos en el reguero del mundo dice Sófocles, hay una cosa que es la más admirable. Deseo interpretar del dramaturgo por antonomasia, que al referirse a: “muchas maravillas”, está observando las cosas y entre ellas vio al hombre. Lo hago con la intención de mostrar una expresión artística y de juego que ya tiene algunos años que surgió en norte de Inglaterra, el denominado: Planking, el cual se traduce como “hacerse la tabla”, es decir hacerse un objeto más con el objeto, quedarse por unos minutos como parte de la cosas y por qué no, sentirse cosa ―lejos de los trámites burocráticos―. El Planking, ha sido juzgado por varios como el producto del ocio y la estupidez humana, sin embargo, que cosa no es producto del ocio, no me dirán que para tener un hijo se prescindió del ocio. Ciertamente, el estar desocupado (ocio), alberga las más geniales ideas y los más execrables vicios, la medida la estipula el hombre, el más admirable de las cosas. El Planking, tiene un sitio en las expresiones de cultura no sólo porque sea un hecho de moda o un objeto de diversión para algunos que debe procurar llevar una carga de peligro en cada posición adoptada, es también porque ya entrado el siglo xx, la fotografía es sin duda un síntoma más de lo artístico, la poesía estática del pulso que enfoca el instante convertido en eternidad. Capturar el mejor momento para “hacerse la tabla” no es un suceso fortuito, es una cosa que se admira (ad + mirar = cerca de lo que se puede mirar). Asimismo, el hecho de acomodarse en algún lugar para “hacerse la tabla” es volverse perpendicular al mundo o paralelo a éste, y pensando esto de modo más agudo, el ver el mudo de tal manera, tiene implicaciones serías. Hacer arte o volverse uno con el arte no es tan difícil. No exige mucho, exige de todo, hasta tener su sitio oficial en la web: www.planking.me. Hagamos cosas, pero cosas encarnadas.





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