lunes, 22 de septiembre de 2014

Cantinflas: faltaron los detalles, chato



Cristóbal Emmanuel Ramírez Bustos

Hasta antes de ver la película sobre el Mimo de México, mis esperanzas en este filme (que pretende competir por un Oscar) eran pocas; quien dé una búsqueda rápida por la web podrá encontrar más de una nota que diga que fue una gran decepción. Después de verla, sin embargo, me atrevo a rebatir esos comentarios. Créame quien lo quiera, yo soy una persona muy difícil de complacer cinematográficamente, y el hecho de salir sonriendo de la función fue un hecho que hasta a mí me desconcertó.
Ello no significa que no le encontrara defectos, que los tiene y saltan a la vista inmediatamente, empezando por una no-tan-sencilla transición entre las dos líneas temporales: los preparativos para la película La vuelta al mundo en ochenta días por un lado y el ascenso de Mario Moreno por el otro; pero aunque estos cambios de tiempo no son perfectos, ciertamente no es tan dificultoso seguirlo, y, pienso, les hubiera sido más difícil producir la historia de manera lineal.
Tenemos también una configuración de los personajes secundarios muy superflua: el personaje principal y Shilinsky son los únicos que logran proyectar algo de “sombra”, y lo de Estanislao Shilinsky es únicamente por la importancia que el personaje tuvo en la carrera del protagonista o, quizá, por su reiterada aparición en pantalla; ni siquiera “Valita”, la esposa de Cantinflas, tiene gran repercusión en el filme.
El poco trabajo en el personaje de Valentina Ivanova, trae lo que podría verse como la mayor debilidad del filme, ella, que es la encargada de aportar la gran carga dramática al filme no logra proyectar al espectador la desesperación y tristeza que se le ven sufrir. Pero esto no es sólo cosa de Valita, incluso el personaje principal tiene parte en esta decadencia dramática, ni siquiera en el culmen (o sima) de la vida de Mario Moreno, su pelea contra Cantinflas, logran provocar nada. El filme dura cien minutos, añadir veinte que se introdujeran en las relaciones humanas de Mario Moreno, no hubiera sido pesado y hubiera ayudado.
Acarrear famosos para interpretar a los grandes actores del Cine de Oro mexicano fue, a gusto personal, la gran mala decisión de la película: las apariciones del Indio Fernández, María Félix, Jorge Negrete son sólo cameos que bien pudieron llenarse con extras que se parecieran físicamente a los personajes reales, sin embargo, el resultado pasa como muestra del amiguismo de la compañía productora que está sobre las necesidades de la película. Es mi pensar que, de haberse elegido personas con rasgos semejantes para representar a los Actores, las escenas donde aparecen hubieran ganado una sobriedad que ayudara a la cinta.
Y ya que hablamos de la producción, cosa triste me fue escuchar en el soundtrack canciones con voces modernas como la de Enrique Bunbury (u otra de Alex Syntek que aparece en los créditos pero jamás escuché) cuando la época retratada tenía muy buen repertorio vocal. No cabe duda que la verisimilitud es un gran aporte al séptimo arte, y aprovechar las voces de la época le hubiera dado mayor credibilidad. En el mismo sentido está el que en las dos o tres escenas en que se “filman” películas de Cantinflas, se opte por un blanco y negro en HD y no por una imitación de los defectos que tienen las cintas originales. Acatar estos pequeños detalles le hubiera dado mayor validez histórica.
Los diálogos acartonados son otro defecto, ver a la “plebada” hablar en la carpa te hace ver la falsedad de lo presentado. Pareciera que la actuación no ha mejorado desde la época representada. Lo peor es que si fuera sólo en ese momento, cuando extras dicen, con el tono chilango del viejo cine “saquen a las gordas” o “vete a la… fregada” uno pudiera decir “qué bonito, un tributo al viejo cine”, pero no, también en una o dos ocasiones el propio Mario Moreno tiene esos traspiés de censura léxica.
Tanto he dicho de los defectos de esta cinta que una defensa debería tener al menos la misma cantidad de puntos, pero no es así. A favor de la película está la gran actuación de Óscar Jaenada como Cantinflas, que no deja nada a desear, así como el uso de la comedia, que no es forzada (uno de los principales defectos que ha arrastrado la producción nacional) sino fluida. Debe decirse que la película resultó ser lo que prometía, la historia de Cantinflas, lo que permite obviar las dificultades que se tuvo para representar a un Mario Moreno humano; en síntesis, la película no era de Mario, sino del Mimo de México.
Uno puede seguir viendo las joyitas que tiene la película: la aparición de los famosos de ese tiempo, tanto los nacionales, como los actores (a pesar de la elección del elenco que los representa), como de Agustín Lara o de los directores y la mención importantísima de Churubusco, además de la CTM; así como los internacionales: Frank Sinatra, Liz Taylor o Charles Chaplin. Punto a parte debe mencionarse la mofa que el Mimo de México hace de Marlon Brando. El remate son las escenas finales: los epílogos son un gran acierto en una película biográfica; el baile, durante los créditos, del Bolero de Raquel, y el fragmento de entrevista en que Mario describe a Cantinflas como parte del pueblo hacen que (casi) todo se perdone.
En fin, Cantinflas es una buena producción, una más grande que sus errores, y si se quiere pasar un buen rato es una opción muy divertida para recordar y re-conocer a uno de los protagonistas más importantes del cine de oro. Quizá no esté cerca de ganar un Oscar, pero es un deleite que esté en la competencia.
Enjoy.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Conozcan a St. Pauli y su fútbol izquierdista

Por: Ulises Aramís










De las muchas aficiones que alientan a sus equipos, quizás, ninguna tan unida a la directiva y tan izquierdista como FC Sankt Pauli. Ubicado en Hamburgo, Alemania, se encuentra el barrio de Sankt Pauli conocido por el comienzo musical de The Beatles y su gran barrio rojo para los turistas. Es una afición constantemente odiada por sus ideales antirracistas, antifascistas y antisexistas. El Millerntor Stadion es la casa y donde se grita “Kein mensch ist ilegal”, “ninguna persona es ilegal”, debido a que es parte de un puerto y de antaño los marineros llegaban allí, mientras su estancia la disfrutaban sin ningún tipo de discriminación.

Alemania ha quedado manchada por un pasado nazi. Hoy en día esa mancha quiere tornar en una pequeña luz oscura. Los vecinosel Hamburgo SV, tiene entre su afición algunos neonazis, causando la pronta rivalidad con los piratas de ST. Pauli. En el 2011 hubo un partido entre estas dos escuadras, ocasionando que los aficionados se enfrentaran, pero St.Pauli siendo locales y solidarios se retirarían para evitar daños a los comercios que se encuentran en el puerto. 


El comercio futbolístico ha puesto a margen a las directivas de afición, con publicidad, venta de franquicia, etc. Bajo ésta perspectiva, llama la atención la relación que hay en esta institución con sus hinchas. Por ejemplo, no pueden hacer negocios con fabricantes de armas ni tabaco, el nombre del estadio no puede venderse, 8 minutos contara la afición para crear ambiente por lo tanto no se permite publicidad. Pero crear atmosfera para alentar al equipo es un plus, pues las obras de caridad de los piratas son para resaltarseEn un partido contra Eintracht Branshweig, St. Pauli proporcionó ciento de juguetes de felpa para niños de bajos recursos.

Todos los ideales de este humilde pero grande equipo de la 2 Bundesliga han pasado fronterastanto que se poyan mutuamente con el Celtic FC de Escocia. En lo musical ha causado la simpatía de grupos internacionales como Panteón Rococó de México y Talco de Italia, siendo participes de algunos festivales realizados por ST Pauli. Así que en lo personal, esos equipos con su fachada“ más que un club” no son nada a lado de un club y una afición de colores, sexoservidoras, obreros, anirracistasantifacistasantisexistas,antihomofóbicos y todo aquello que la injusticia y discriminación quieran someter.